11 cosas que conviene saber antes de salir a comer en Estados Unidos

Una de mis actividades preferidas –cuando se puede– es salir a comer afuera. Este es uno de los ámbitos en los que he notado más diferencias con los hábitos uruguayos, así que para los que no estén muy familiarizados con las costumbres gastronómicas de estos pagos, les comparto algunas observaciones:

  1. Horarios. Es sabido que los estadounidenses almuerzan temprano y cenan temprano (no necesariamente se acuestan temprano, sobre todo si son jóvenes). Por lo cual, es común que la mayoría de los restaurantes cierren a las 22:00 hs. Por otro lado, casi todos están abiertos de corrido de 11:00 a 22:00, no como en Uruguay donde es común que los locales gastronómicos cierren entre las 16:00 y las 20:00. Acá si a uno se le antoja cenar un plato de pasta a las cuatro y media de la tarde, puede hacerlo sin problema.
  2. La merienda no existe. Mi marido nunca pudo entender esa costumbre que tenemos los uruguayos de comer “panes” a las 6 de la tarde. Por supuesto que se pueden conseguir donuts, muffins y similares y comprarse un cafesito o un té por ahí, pero no es un hábito de los nativos. No he encontrado aún locales que sirvan el uruguayísimo té para dos. La falta de merienda es en parte lo que hace que a las 7 de la tarde estén muertos de hambre y se dediquen a cenar.
  3. Acá también existe el almuerzo ejecutivo. De lunes a viernes, en general de 11:00 a 15:00, la gran mayoría de los lugares ofrece un menú de “lunch” con precios promocionales y de rápida preparación.
  4. División en base a nacionalidad de la cocina. Como uruguaya estoy acostumbrada a que la mayoría de los lugares sirvan “de todo”. Sin embargo, en Estados Unidos es muy fuerte la categorización de los restaurantes en base a la nacionalidad de la comida. Cuando queremos salir a comer, no debatimos sobre el lugar, si no sobre si tenemos ganas de comer comida mexicana, “americana”, meditarránea, italina, etc. Lo más probable es que en el restaurante de comida mexicana no sirvan pasta, por ejemplo.
  5. “Please wait to be seated”. En la gran mayoría de los restaurantes que no son cadenas de comida rápida, uno es recibido a la entrada por una hostess cuyo trabajo es asignar mesas a los comensales cuando llegan al local. Entrar y sentarse donde a uno se le de la gana en general está mal visto. Sí se puede preguntarle a la hostess si cierta mesa está disponible o solicitar, por ejempo, una mesa junto a la ventana. No es obligatorio sentarse en la primera mesa que la hostess sugiera.
  6. “Table for one”. En Uruguay es un poco raro ver gente comiendo sola en un retaurante, y cuando sucede, la persona suele sentirse un poco observada. Acá es lo más común del mundo y nadie se inmuta.
  7. Servicio. Debo admitir que he notado la diferencia en el servicio ofrecido por los mozos de acá. En general, son sumamente atentos (a veces hasta demasiado, pasando a preguntarte si está todo bien 3 o 4 veces por comida). Tengo recuerdos de Uruguay de poco más tener que hacerle señales de humo al mozo para que traiga el salero o la cuenta, situación que por ahora acá no se ha dado.
  8. Propinas. El porcentaje de propina varía según la ciudad y el estado, pero en general va de un 15 a un 20% dependiendo de la calidad del servicio. Cuidado, porque en algunos lugares la propina va incluida en la cuenta (ya sea como “tip” o como “gratuity”). La mayoría de los locales tienen como regla que si se sirve a una mesa de 6 o más comensales, la propina se incluye automáticamente (con la opción a agregar un adicional al momento de pagar la cuenta). Si se paga con tarjeta de crédito, en el voucher vienen dos rayitas en blanco donde incluir la propina y el total.
  9. Autorizaciones pendientes en tarjetas de crédito. Esto es algo que aprendí de mala manera. Al pagar una cuenta del rubro gastronómico con tarjeta de crédito, en general al pasar la tarjeta el mozo o el encargado pide una autorización entre un 20 y un 50% superior al total de la comida. ¿Por qué? Porque como la propina se puede agregar en el voucher, tienen que dejar margen. Por ejemplo, si consumí una cena de 20 dólares, el mozo seguramente al pasar mi tarjeta pida autorización por 40 dólares. Cuando me entrega el voucher, yo agrego una propina de 4 dólares, por lo que el cargo total será de 24 dólares. El problema es que la autorización por los 40 dólares puede demorar varios días en desaparecer, y hasta ese entonces “hace bulto” en la tarjeta. Me ha pasado más de una vez de quedarme sin crédito pese a no haber gastado ni cerca del límite de mi tarjeta, y al consultar con el banco me entero de que tengo cientos (y a veces un par de miles) de dólares de autorizaciones pendientes.
  10. “To-go box”. Sin importar qué tan fino sea el restaurante, nunca está mal visto que los clientes pidan llevarse la comida que dejaron para la casa. Todos los locales a los que he ido a comer están equipados con cajitas de distintos tamaños con este propósito.
  11. Cuentas múltiples. Es totalmente aceptado y hasta común pedirle al mozo que divida la cuenta en cuantas partes se requiera. He estado en almuerzos o cenas con hasta seis personas en las que cada uno recibió una cuenta separada… ¡y todos pagaron con tarjeta!

Seguramente me esté olvidando de algún detalle, pero básicamente los puntitos anteriores componen un endecálogo para salir a comer en Estados Unidos.

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