Viajar hacia, en y desde Estados Unidos

Hacia

El primer requisito para los latinoamericanos que desean viajar a Estados Unidos (y que no tienen un pasaporte europeo) es obtener una visa. Existen distintos tipos de visa según el motivo del viaje (turismo, estudios, trabajo) pero para todas aplica el mismo procedimiento: completar un formulario, agendar una entrevista en la sección consular de la Embajada de Estados Unidos y presentarse a la entrevista con los documentos necesarios (y pagar, por supuesto). Los documentos para la entrevista varían según el tipo de visa. Para la visa de turista en general se precisan documentos que prueben que la persona tiene lazos con el país de origen (el objetivo principal de la entrevista es filtrar a personas que podrían tener intenciones de viajar para quedarse) como recibos de sueldo, títulos de propiedad, cuentas bancarias, etc.

Consejo: nunca comprar pasajes sin antes tener la visa, y nunca ir a la entrevista sin una fecha definida de viaje. Las preguntas sobre el motivo del viaje y para cuándo está planeado son casi reglamentarias, y las respuestas vagas son perjudiciales. Siempre conviene responder de forma puntual y concreta cuando se puede.

A la hora de sacar los pasajes para viajes con conexiones dentro de Estados Unidos, conviene tener en cuenta que cuando se ingresa al país hay que pasar por migraciones y aduanas, y dependiendo del volumen de tráfico de pasajeros, esto puede demorar hasta una hora. A eso hay que sumarle que hay que levantar el equipaje, volver a despacharlo y encontrar la puerta de embarque. Si la duración de la escala no es suficiente, perder la conexión es muy factible. Personalmente, si hago escala en Miami intento que sea de por lo menos dos horas y media o hasta tres, para estar tranquila. La buena noticia es que si un pasajero pierde una conexión por demoras en migraciones y aduanas, la aerolínea lo tiene que reubicar en el próximo vuelo disponible sin costo adicional.

El pasaje por migraciones puede ser ágil e indoloro o todo lo contrario (yo experimenté ambos), dependiendo de la cantidad de gente y muchas veces de la personalidad del oficial de migraciones. Las familias que viajan a Disney en general solo tienen que responder algunas preguntas de rutina, mientras que las personas que viajan solas suelen ser sujetas a un cuestionario un poco más extensivo. Si al oficial de migraciones no le convencen las respuestas o hay algún problema técnico con los documentos o con las huellas digitales, la persona es conducida a lo que yo llamo “la pecera”, que es básicamente una sala en la que hay que sentarse a esperar mientras que los oficiales de migraciones realizan una verificación de antecedentes más exhaustiva. La pecera puede ser desesperante por varios motivos:

  1. Nadie está dispuesto a brindar información sobre cuál es el problema o cuánto va a demorar en resolverse. Hay que sentarse y aguantarse hasta que te llamen.
  2. No está permitido el uso de teléfonos celulares, por lo que no es posible comunicarse con el exterior.
  3. Esto es antes de levantar el equipaje, por lo que las valijas quedan abandonadas en un rincón.
  4. Perder la conexión es casi inevitable, salvo que la escala sea muy larga.
  5. El llamado no es por orden de llegada, sino que obedece a un orden misterioso que no pude descifrar.

Después de un tiempo que puede ser muy variable, un oficial de migraciones va llamando a las personas a un mostrador, les hace un par de preguntas más y (en la mayoría de los casos) les sella el pasaporte y son libres de continuar con su viaje.

Nota: al menos en el aeropuerto de Miami, prácticamente todos los oficiales de migraciones hablan español.

En

Una vez dentro de Estados Unidos, los vuelos internos suelen ser libres de dolores de cabeza. Para vuelos domésticos se requiere que los pasajeros lleguen al aeropuerto entre 90 y 60 minutos antes de la hora de partida. Los residentes de Estados Unidos ni siquiera precisan pasaporte, pueden presentar cualquier documento oficial, como la libreta de conducir. No hay migraciones ni aduanas. Sí hay que tener en cuenta que las reglamentaciones de equipaje casi siempre son distintas de las de los vuelos internacionales, y la mayoría de las aerolíneas cobran por despachar maletas, salvo que sea una conexión de un vuelo internacional y en ese caso no aplican dichas restricciones.

Desde

Salir de Estados Unidos por supuesto es muy sencillo. No hay migraciones ni aduanas y el equipaje se despacha solamente en el punto de partida (salvo que haya un cambio de aerolínea). Por este motivo es seguro coordinar escalas más cortas y relajarse.

Claramente los detalles de cada viaje dependen de las circunstancias de cada pasajero, de las aerolíneas y del país de origen, pero en líneas generales esto es lo que se puede esperar de una visita a Estados Unidos.

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